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DESDE MI BALCON NATALINO: VISITAS PRESIDENCIALES

Escribe : Ramón Arriagada

 

 Siempre las visitas presidenciales a los pueblos pequeños como el nuestro, constituyeron un acontecimiento, una fiesta.  Hay testimonios gráficos de cuando nos visitó Pedro Aguirre Cerda, los vecinos se dieron el tiempo para levantar arcos de triunfo en cada cuadra del recorrido. Nadie  esperaba grandes anuncios, sólo se conformaban  al  ser gratificados con tan magna presencia.



 

 

 Gracias a los avances de la aviación y las instalaciones aeroportuarias, los presidentes de la república llegaron con mayor continuidad.  Carlos Ibáñez, preocupado por las contingencias limítrofes, era un asiduo visitante a las tierras australes. 

 

Era tal su aprecio por la  patria magallánica, que se lo transmitió al piloto de su avión presidencial. En Morro Chico se quedó, hasta hoy,  en tierra, el comandante Luciano Julio,  maravillado por los amaneceres de la pampa con visibilidad ilimitada.

Tanto Eduardo Frei como Salvador  Allende, gustosos venían a estas tierras. El primero entusiasmado por los bríos de su  Intendente Mateo Martinic, quien no paraba en fundar poblados, para ganar la batalla de la soberanía por presencia. En el caso del gobernante socialista, por el hecho de haber sido  Senador por muchos años, a su casa nomás llegaba.

Fanático por las Llanuras de Diana, donde  hasta  tenía una habitación predilecta, en  las antiguas instalaciones,  Augusto Pinochet, se asomaba por Puerto Natales aprovechando dichas estadías.  

Con el retorno a la democracia, imborrable  fue la visita de Aylwin como candidato. Dificulto que alguien se haya quedado en  casa. Fue un día inolvidable, respirando el aire de una patria que se anunciaba  libre.  De los demás presidentes hasta nuestros días,  presencias irrelevantes y forzadas, sólo por cumplir con la agenda. Aislados por  Intendentes y seremis recelosos,  llegaban  con corteses y deslucidos anuncios.

El sábado,  por primera vez, con su investidura el Presidente Sebastián Piñera  ha tocado suelo natalino; estaba acompañado por un paciente Rafael Correa, ávido por llegar pronto a la Antártica.  Su paso fue como adelantar un video. Bajaron de un avión, se subieron a un barco camino a los ventisqueros; la embarcación, regresó acelerada a full a la hora siguiente.  Rauda caravana al  Aeropuerto; paseos presidenciales nerviosos por la losa.  Todo el día antártico cerrado, hasta  para el vuelo de los petreles. El comandante de la aeronave FACH, le informa al Presidente para tranquilizarlo, que no todo está perdido, se puede ir al Continente Blanco y sobrevolarlo.  

El avión institucional se elevó, pasó por sobre Puerto Natales, mientras sus habitantes gozaban  de la siesta  sabatina y se aprestaban  para ver el clásico del fútbol y los resultado de la jornadas del  Niño Impedido,   sin percatarse de tan  hiperkinética visita presidencial