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DESDE MI BALCON NATALINO:ENTRE TEMBLADERAS Y SILENCIOS

Escrito por : Ramón Arriagada

 Invitada a un programa local  sobre Ovnis,  estará  María Isabel Sánchez, la voluntariosa candidata a alcalde de la ciudad, para las próximas elecciones, por la Concertación.  La veterinaria, tiene méritos de heroína, fue la única que  manifestó estar dispuesta a enfrentar al  llamado- con sano humor -  “Niño Símbolo de la Udi”, el  alcalde Paredes y su bien montada maquinita electoral.

 

Hay expectación por sus vivencias relacionadas con los UFOS. Escucharé a doña Maria Isabel, expectante para si de una vez se atreve a develar lo que sucedió el día 9 de octubre del año 2007. Esa noche, pasados veinte minutos de la medianoche, una bola de fuego gigantesca se estrelló en un lugar de la cadena montañosa que adorna Puerto Natales. El casco de la ciudad se iluminó y  estremeció.  Nuestra heroína electoral, era por aquel entonces Gobernadora Provincial  de Ultima Esperanza.

 

A ella, María Isabel,  debió habérsele entregado la versión oficial del fenómeno,  que dejó  a muchos habitantes perplejos; aquellos que paseaban por la Costanera quedaron  mudos y  se llevaron la impresión de su vida. El piloto de un avión LAN, comunicó a la torre de control de Punta Arenas, su admiración por el fenómeno que presenciaba. 

 

El populacho, nosotros, quedamos a la espera por muchos meses de la versión oficial.  Hubo especulaciones de las más variadas.  Desde  el impacto de un misil de la Escuadra, que por esos días estaba en Skyring: la caída de un meteorito: el choque de  una nave espacial.  Esa noche a la gobernadora Sánchez, me imagino,  le recomendaron el silencio de los inocentes.

 

Hoy, ya la duda está sembrada. Los organismos especializados ni la prensa nacional informaron.  No existió el fuerte  temblor del sábado en Puerto Natales, pues el sismómetro, parte de la red nacional,  ubicado en Cerro Castillo, está  instalado pero desconectado.  Y volvemos a las versiones más antojadizas; el rumor intercirculante  que crece y se distorsiona,  alimentando sabrosamente la conversación  pueblerina.

 

Ahora si,  tengo la plena convicción, que cuando suenen las trompetas del juicio final,  los natalinos no las vamos a escuchar.