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DESDE MI BALCON NATALINO: LA PATRIA, REFLEXIONES Y EXCLUSIONES

Escribe : Ramón Arriagada

Días  de celebraciones  de la Patria. En los discursos alusivos a tan destacada fecha, hablamos de las fortalezas de los chilenos.  Triunfadores en todas las batallas. Belicosos y respetados, con  atrevidas autoreferencias.   Dicen que la  Cordillera de los Andes nos ha alejado del resto del vecindario, somos de mentalidad isleña.  Por culpa  del libro símbolo  de Historia,  el “Frías Valenzuela”,  que mal nos  enseñó historia a muchas generaciones, todavía hay ciudadanos  de este país, que creen que la bravura del chileno contiene mucho del ADN de  Arauco.

Quienes se han internado en los laberintos de la ciencia histórica más reflexiva, han debido concluir que la unidad del pueblo chileno,  es un mito.  Desde las luchas por nuestra Independencia, hemos estado marcados por la exclusión.  Los momentos del enfrentamiento, las instancias de quiebre del equilibrio social, han sido violentos y no ha existido  piedad entre los bandos en disputa. 

Partiendo  de las  luchas internas  de los padres de la patria por imponer sus razones, pasando por la Batalla de Lircay, siguiendo por con la “pacificación” de la Araucanía;   para luego llegar al derrocamiento de Balmaceda,  la persecución  de los movimientos sociales, para culminar con el  aplastamiento  del gobierno de Salvador Allende.

Hasta nuestros días,  la intolerancia y la exclusión  son nuestra impronta.  El último Censo de Población y Vivienda, demostró que las  comunas pobres de Santiago,  se están  vaciando y quedando con menos habitantes. Los hijos de Cerro Navia,  se están yendo  a vivir a Maipú;  no quieren seguir arrastrando en estigma de  vivir en lugares condenados por el referente social,  de ser pobres y violentos.   En definitiva nueve de las comunas más pobres y habitadas de la capital perdieron población en los últimos años.

En esas comunas pobres, se han construido muchos proyectos habitacionales, producto de  políticas sociales.  Se generó  una estructura habitacional, que no se acompañó con proyectos de desarrollo para dichas familias.   Las generaciones jóvenes de aquellas familias pobres,  se han convencido que quieren una mejor calidad de vida, porque  se la han ganado y trabajado para eso, por ello parten hacia otros barrios.

Si debiera dar una explicación del despoblamiento de Puerto Natales,  comprobado por el último Censo  de  2012,  no dudo, en afirmar  que  desde  nuestra ciudad se están yendo las generaciones jóvenes. Ello, por  lo limitado del medio respecto de sus aspiraciones.   No desean, entre otras cosas,  para sus hijos una educación que los excluye por su logros demasiados bajos.  Quieren partir para tener acceso a la  modernidad y ser felices.