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DESDE MI BALCON NATALINO: ALLÁ, EN EL BARRIO BELGRANO

Escribe: Ramón Arriagada

 

¡Dos  puntas tiene el camino y en las dos alguien me aguarda!: decía la vieja canción para expresar la vecindad de chilenos y argentinos. Es que a veces,  por la cercanía en la Patagonia entre ambas nacionalidades, no percibimos  que en Rio Gallegos hay una comunidad de chilenos, para quienes la nostalgia por la tierra madre les hace embellecer los recuerdos.

 

Por muchos años yo,  chileno adocenado, he visitado Gallegos,  para hacer lo que hacen los demás, relajo y hedonismo.  Pero jamás  había tenido conocimiento del Barrio Belgrano. Mis límites consumistas me llevaban a conocer la calle Roca, hoy Kitchner  y algunas calles  que la cruzan donde hay abundancia de comercio.  Ellos han tenido la suerte que no han llegado a Gallegos templos del consumo, los  mall y  grandes superficies comerciales,  como aquellas que hoy ahogan al comercio central de Punta Arenas.

 

El  Belgrano es un barrio símbolo de la chilenidad en esa ciudad argentina. Se fue poblando  a partir de los años sesenta, con la gran cantidad de ciudadanos  provenientes de  Chiloé. Venían heridos por las grandes catástrofes de la madre tierra.  Las  casas y pasajes de este barrio sirvieron de refugio solidario  para muchos perseguidos de  la dictadura militar chilena.  Sus manos se abrieron para los expulsados del  modelo económico neoliberal, cuando la cesantía en Chile llegó a niveles del 25 por ciento.

 

Sus habitantes sufrieron los embates de los conflictos belicistas del año 1978.   Sin quererlo  se convirtieron en prisioneros de guerra.  La  aventura de las Malvinas, los hizo  tener que aceptar en silencio las acusaciones humillantes de colaboración con los ingleses,  implementadas en  Chile por militares  serviles del Imperio.  Junto a paraguas y bolitas, fueron los pobres  y morochos de la migración argentina. La animadversión siempre presente, porque el pan que los alimentaba era pan ajeno.

 

Un natalino de aquellos años, Hernán,  me hace un City-Tour por su barrio Belgrano. Luego vamos al cementerio.   El predominio de nuestros conocidos apellidos  chilenos en la Patagonia,  son demostración de quienes fueron fieles a aquella tierra hasta el fin de sus días.  Mi guía, me muestra con cierto orgullo, la faraónica tumba donde reposa  Néstor Kitchner.

 

Los del Barrio Belgrano, siempre votaron por “ Lupo”, porque  el presidente santacruceño, siendo  gobernador  les dio  dignidad y participación.  Los jóvenes que hoy transitan  por el barrio no nacieron en Chile.  En la casa de Hernán ven Televisión Nacional de Chile.  Este domingo no votarán.  Su impedimento para no ser ciudadanos chilenos, ver la Cordillera de los Andes desde el otro lado.