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DESDE MI BALCON NATALINO:LA UNIVERSIDAD NO SE LIMITA NI LICITA

 

Escribe: Ramón Arriagada

En los próximos días en Santiago se procederá a publicar la licitación  de las 10 hectáreas,  que hasta ahora estaban en  comodato a la Universidad de Magallanes en Puerto Natales. Ellas, formaban parte  del desarrollo futuro de dicha casa de estudios en el llamado Campus universitario. La decisión de licitarlas, por  Bienes Nacionales, es ya irreversible. Forma parte de un proceso a nivel nacional  de enajenación de terrenos, para cuyo proceso un burócrata capitalino, fijó metas a cumplir;  como un vulgar cañonero prusiano,  que dispara y después  se cerciora cuantos quedaron en pié.

Decisión, a todas luces, insostenible e injustificable. Quitar terrenos a un centro del saber para entregarlos a viles rematantes es una barbarie. Los “campus universitarios”  no son ajenos al avance del saber; son grandes espacios reservados para que las comunidades de docentes, estudiantes y funcionarios,  se sientan libres, sin limitaciones, para crear conocimiento. Además están concebidos para que cohabiten diferentes campos del saber universal.  En estos territorios, cobra valor el concepto“ Universitas”, sinónimo de pluralidad y diversidad.  

El propio director de Bienes Nacionales, Alfonso Roux, puede dar testimonio de ello, pues cursó la carrera de Medicina Veterinaria en la Universidad Austral de Valdivia;  propietaria de uno de los campus más extensos y hermosos de Chile.

Lo lamentable de esta pérdida de terrenos de nuestra sede universitaria;  la comunidad la conoció,  gracias  al  ojo avizor y atento del corresponsal natalino de este diario.  Éste, en una ceremonia de graduación, escuchó al Rector de la Umag, referirse al tema recién  la semana pasada, quejándose de la decisión de Bienes Nacionales.

Los natalinos tenemos derecho a saber por qué  no se hizo público antes, el destino de los  terrenos.  El trámite de licitarlos,  se tomó en noviembre del año pasado por la Comisión Especial de Ejenaciones, presidida por el Intendente Storacker y después siguió un largo trámite, hasta llegar a nuestra preocupación de hoy. Lo sabía el Rector Fajardo al negársele la renovación del  comodato.

Lo supo el Alcalde Paredes, cuando quiso aprovechar esas hectáreas para la instalación de una medialuna para el club de rodeo. Lo sabían los futuros demandantes listos para participar en el festín.  Los natalinos, a medida que se tienen nuevos antecedentes sobre el tema, tenemos derecho a pensar en esta operación hay una alta cuota de falta de sentido común, mezclado con  negligencia.