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DESDE MI BALCON NATALINO:CUANDO LA HISTORIA NOS CONDENA

Escribe: Ramón Arriagada

Hace cien años, aún se comentaba en los círculos políticos y sociales de la Patagonia, la forma como Argentina había dado punto final a las  dificultades creadas por los  indígenas,  que amenazaban constantemente las nacientes poblaciones de Buenos Aires, Santa Fé, Córdoba, San Luis y Mendoza.  En el año 1877, el  general Julio A. Roca  asumió la Cartera de Guerra y Marina. Se da la gran posibilidad de llevar a cabo la  estrategia para perseguir y exterminar a los indios de los caciques  Namuncurá, Catriel, Baigorrita, Pincén  y  sus  aliados araucanos.

Para Roca, luego elegido Presidente,  no era posible que los  indígenas fueran una amenaza permanente a la marcha civilizadora. No concebía  que Carmen de los Patagones, fuera el límite máximo en los territorios, luego que Chile había cedido la  Patagonia.  En aquellas campañas se acusa a los araucanos- ubicados al otro lado de la Cordillera de los Andes- de impulsar a los indios pampeanos o ranqueles  a  ser belicosos. Por ello, emprenden la llamada “ Conquista del  Desierto”.  Una  batida sangrienta  tendiente  a atacar en sus guaridas  a los salvajes. Fue un genocidio.

Provistos de dicha mentalidad no es extraño, que el ejército argentino cuando llega a la Patagonia en diciembre de 1921 para  aplastar el movimiento huelguístico de las estancias de Santa Cruz y el Chubut, se ensaña con los peones chilotes.  Muchos de dichos trabajadores al ser víctimas de la cacería de los batallones del “valiente” coronel  Héctor Benigno Varela, huyen hacia la frontera, para refugiarse en su patria. Pero en Chile hay órdenes para los militares y carabineros  apostados en aquellos  territorios; había que entregar a los “subversivos” a sus perseguidores.  Sus restos están en las fosas comunes de Punta Alta, Estancia Anita y Cañadón de los Muertos.

En ambos lados de la Patagonia, aún no se escribe el capítulo sobre las discriminaciones hacia el  chilote. Sólo sabemos que sin su aporte, no sería posible lo realizado,  en estas instancias terrenas tan adversas. El archipiélago chilote fue incorporado al territorio chileno  el 15 de enero de 1826. Luego de esta acción de armas, vino la rendición del general español Quintanilla. Ocupado por los chilenos,  Chiloé siguió siendo un territorio olvidado.

En el año  1901 el diario El Magallanes señalaba que  en las estancias de Santa Cruz  el 80 % de los trabajadores eran chilenos Llegaban a Punta Arenas e iban buscando trabajo de estancia en estancia, convirtiéndose en “tumbero” , vagabundo de utilidad ocasional. Un cronista en aquel mismo año constata en el naciente territorio de Magallanes.. “Entre los trabajadores dominan los chilotes, y si se les pregunta si es chileno, contesta que es de Chiloé, y la mayoría, aún de la clase más alta  piensan  todavía en el general Quintanilla".