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DESDE MI BALCON NATALINO:METANOL, LOS TRENES DE LA ILUSION

Escribe: Ramón Arriagada

Para muchos desinformados, podrán parecer duras las opiniones emitidas por el Presidente Regional de la CPC,  Alejandro Kusanovic,  respecto al cierre definitivo de la planta de Methanex en Magallanes.  El dirigente  argumenta,  que para producir metanol en nuestro  territorio, los canadienses  nos esquilmaron,  el equivalente al consumo de sesenta años de gas de uso  domiciliario.

Concluye Kusanovic, respecto a la partida, “ yo espero que sea el cierre definitivo”,  expresión que aparece como extemporánea,  para quien desconoce los  detalles de la negociación  del Estado chileno con Methanex, en cuanto a valores y la irresponsabilidad  de los organismos de gobierno de la época;  ellos vendían una energía que  el país no poseía.

Providencialmente me encuentro con el diario “ La Prensa Austral” del 6 de enero del año 2001.  Son los años de vino y de rosas del metanol en Punta Arenas.   Ese año Methanex Chile producía el 10 por ciento del metanol que se consumía en el mundo y la mitad de la producción de la empresa de capitales canadienses a nivel mundial.

Los personeros de gobierno de la época, proclamaban en todas sus intervenciones  públicas que el año 2000 había sido un excelente año para las exportaciones regionales. ¡Hemos dado en el clavo con el desarrollo regional!, nunca de un año a otro se había logrado un repunte de las exportaciones de un 36.3 por ciento.  Al entregar resultados tan optimistas, se les pedía desagregar el metanol, ante lo cual caían en instancias de pataletas y de recriminaciones contra quienes pedían aclarar dichos guarismos estadísticos.

Punta Arenas era la capital del metanol en el mundo.  Las aspiraciones reprimidas afloraban; todos querían trabajar en los trenes de la ilusión, aunque sea limpiando sus inmaculados pasillos.  “Humos al norte”  decían  los puntarenenses  al ver las tres columnas de vapor industrial que señalaban los afanes por obtener metanol.  Pocos sabían para que servía, ni tampoco avisoraban que se  estaba rapiñando a precios viles, el gas nuestro de cada día.  Pero… si en los procesos industriales había “gas residual” o también llamado de “purga”;  ¡pongámosle un cuarto tren!. Ya a esa altura, todo Punta Arenas quería compartir las aguas temperadas de la piscina donde se bañaba la nueva aristocracia laboral.

El despertar de un pueblo engañado,  comenzó en los dramáticos días del  paro por el gas.  El triunfalismo de los economistas es peligroso.  Hoy, los trenes de la ilusión, desarmables como legos, parten  hacia otros confines de la tierra.  Una vez más se comprueba, que es peligroso tener la razón cuando el gobierno está equivocado.