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DESDE MI BALCON NATALINO: VIVIR MAS, PERO SIN LLEGAR A VIEJO

Escribe: Ramón Arriagada

En los días recientes hubo acontecimientos que  me impactaron. Casualmente  todos relacionados con la vejez, instancia  de nuestras vidas, a veces más temida que la muerte misma.  En el recuento menciono a nivel local, los entretelones de la azarosa vida de los ancianos del único hogar con que cuenta Puerto Natales.

Las informaciones periodísticas han mostrado una larga secuencia de pobreza, abandonos y maltratos. Los funcionarios son tan parias como los viejitos albergados. Una organización, Conaprán, de tiempos de delantales y desfiles, que pensábamos ya fenecida, aparece en un  poco asertivo financiamiento del hogar, pagando sueldos inadecuados para tan delicada función.

Al ver sus caras en la  pantalla  es inevitable razonar que más enseñan los  desengaños que los años;  nuestros viejos sobrevivieron en los trabajos duros que les impuso la geografía  de la Patagonia,  pero  en un ambiente de cercanía y solidaridad entre las personas.  Un vil sistema de pensiones,  ideado por hábiles  doctorados como pirañas en universidades lejanas,  a nuestros viejos los está llevando a la peor de las hueseras,  la marginalidad del viejo, incapaz de sustentar una vida llena de apremios.

Ya aquello de ¡pídele al viejo  el consejo, te irá bien y llegarás a viejo!, no tiene vigencia.  Lamentablemente hasta en los centros neurálgicos del saber, como son las universidades,  donde se preservaba la sabiduría de los más experimentados,  los más viejos son  un bien desechable y transable.  Por primera  vez,  en la historia de la educación superior en Chile, la Universidad de Santiago dejó relegada a un tercer lugar a la U de Chile en las calificaciones para acreditarse;  la  fórmula, deshacerse de los profesores viejos, cambiarlos por  jóvenes y  ambiciosos  doctores en sus disciplinas.

¿ Cómo saberlo todo sin envejecer?.

El Papa Benedicto, partirá del Vaticano, ese conspicuo estado terrenal. Ha dicho “por mi avanzada edad, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino”. Gesto discutible.  Para algunos rendición,  para otros entrega altruista; es posible  salve a la Iglesia de una debacle moral.  Memorable, lo ha hecho en el cansancio de la vejez,   dispuesto a firmar un pacto honrado con la soledad.