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DESDE MI BALCON NATALINO: BIEN PUESTO, PERO MAL VISTO

Escribe: Ramón Arriagada

Hay provincianismos en política.  Ello, porque  gente que actúa en  ella, hace chambonadas fuera del sentido común de la actividad. Como lo sucedido con  Gloria Vilicic, figura regional  de Renovación Nacional.

Mostró ante la prensa, a un ciudadano rescatado de detrás de una imaginaria Cortina de Hierro, como en los tiempos de la Guerra Fría.  Ganó crónicas en los medios de información,  en un verano pobrísimo en actividad política;  mostró  a un desertor comunista, que renunciaba  a  una ideología, al parecer hecha a su medida.

La deserción de Jorge Gallardo,  como se llama el héroe de la jornada, resulta atípica para quienes saben de política.  Sabido es que los adherentes  a  un partido de clase - como es el  Comunista -  deben tener  la capacidad de  internalizar los principios que defiende dicha colectividad.  La rebeldía de un comunista no es un estado de ánimo,  es producto de la confrontación de la realidad, de los hechos, con su ideología.

Cuando un comunista se equivoca respecto a las expectativas que le ofrece su partido,  los “por qués” le llevan a criticar actitudes  que considera conservadoras;   las supera con  interpretaciones que lo llevarán siempre más a la izquierda -  ¡pero nunca hacia la derecha! - como le ocurre al desertor presentado por la señora  Vilicic.  Conclusión abreviada y de sentido común,  Gallardo nunca fue ideológicamente comunista.

La noticia llegó a muchos lados por lo insólita.   Rubén,  un amigo y destacado ingeniero,  a quien Pinochet ancló en Sao Paulo, me envía por correo la página de este diario, donde aparece la información.  Me agrega un comentario,  “Así como van las cosas, no es raro que Yuraszeck, presidente de la Chile, presente como desertor y luciendo la camiseta azul a “Pancho El malo”  líder de la Garra  Blanca del Colo”.

Al parecer Jorge Gallardo, antes de emigrar, no se le ocurrió dar una lucha ideológica y ganar adeptos para su posición; se fue solo, nadie lo ha acompañado en su nueva propuesta.  Ha sido un  “guatapique” político, pese que un dirigente de R.N habló de una bomba política. Para desgracia de Gallardo en su nueva colectividad nadie lo quiere. ¡ Bien puesto, pero mal visto! , como sentencia un viejo decir.

Las  incoherencias y las pequeñeces en política,  son  el campo fértil para  que respecto de esta actividad humana tan noble, sean acogidas con entusiasmo,  expresiones  festivaleras como las de Miguel Bosé, quien ha sostenido que participará en política, cuando aparezca una raza nueva de políticos.