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DESDE MI BALCON NATALINO: CUANDO TODO COMIENZA A CAMBIAR

Escribe Ramón Arriagada

Es innegable que el epicentro de la política,  por estos días,  se  trasladó al Congreso Nacional para constatar como los errores de manejo del gobierno, llevaron  al Ministro de Educación, Harald Bayer, a transformarse como en la canción en… “el pañuelo que tiré al río para mirarlo como se hundía”.  Estando la semana pasada en el centro del país, pude percatarme que las incidencias que rodearon la acusación,  eran de dominio de mucha gente.

En el resto del país, me llamó la atención, como los chilenos están imbuidos  en  los temas  referidos a la educación.  Es que en la mayoría de las capitales de región y provincias, el peso específico de la población estudiantil, sobre todo la de  Educación Superior,  es gravitante. No es menor, la cifra aquella del millón de estudiantes, en ese nivel de enseñanza.

El lucrarse en la educación, como en la salud, con los fondos de pensiones, con el crédito ha pasado a transformarse en una conducta contraria a los afectos de la mayoría de las personas. En la conducta colectiva,  la afectividad genera opiniones y por lo tanto, actitudes. La numerosa clase media emergente, tiene conciencia que ha debido trabajar mucho, para lograr satisfacer sus necesidades y sus accesos a cuestiones que  en otros países son  derechos

Los políticos son los primeros en detectar estos cambios violentos en las mareas sociales. Quienes son más sensibles y con mejor actitud a abandonar conductas estereotipadas - el último debate sobre educación, trasladado al Congreso - los ha hecho consultar sus sismógrafos.

Considero que ha sido producto de una mezquindad provinciana, no poner en su justa medida la conducta en el Senado de Carlos Bianchi en los últimos debates.  Hay un grado de miopía política,  al no ser capaces de comprender, que el voto del senador permitirá que en definitiva se dividan los cauces,  de quienes  creían sinceramente en la posibilidad de un regionalismo sin ideología. La definición de Bianchi es útil para nuestra política. Termina con el gatopardismo. Es el adiós a un regionalismo que lejos de ser una posición respetable,  se había convertido en un estado de ánimo.

En educación se habla del dominio del aprendizaje o lección aprendida. Al senador Bianchi le tironearon la chaqueta de todos lados. En este recodo de su trayectoria política, soy un convencido que tuvieron más peso los testimonios de estudiantes y padres magallánicos  que confiaron en la Universidad del Mar.  Chilenos violados en sus derechos por un sistema de educación superior protegido por gobiernos que con su mutismo, legitimaron los atropellos del poder.