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DESDE MI BALCON NATALINO: LOS QUE SABEN, NO SOBRAN

Escribe: Ramón Arriagada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Me quiero referir puntualmente a nuestro Premio Nacional de Historia, Mateo Martinic, quien ha encendido las  luces respecto a  la escasa vocación de soberanía que tenemos los chilenos.   Intuyo, que muchos  al leer  el titular, habrán pensado que iba escribir sobre los despidos del piñerismo,  vaya  un acercamiento al tema;  no entiendo como los generales concertacionistas, no se preocuparon de  generar mecanismos,  para evitar que sus escuderos más débiles no sufrieran los embates  de los perros de la guerra, sabiendo que  la desordenada retirada se venía.  ¿ Acaso el pinochetismo ya no lo había hecho?.  Porque lo sufrí, hace treinta años,  puedo afirmar que detrás de cada exoneración hay un acto vil;  uno de los peores castigos que puede recibir el ser humano es sentirse expulsado del cuerpo social.

 

 

 

 

Después de haber leído el artículo de Mateo Martinic, sobre la necesidad de preocuparnos de los territorios de Magallanes ubicados al Oeste  de nuestros dominios regionales,  y de auscultar la porfía y contumacia  de las reivindicaciones argentinas,  respecto del  Campo de Hielo Sur;  lo único que queda  es pedir  a nuestras autoridades que se dediquen a enfrentar estos temas de alta política y se dejen de perseguir conejitos asustados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay que escuchar voces informadas como las de  Mateo Martinic. En noviembre del año 1965,  cuando sucedió  lo de Laguna del Desierto, quedó demostrado hasta  la saciedad que nuestros carabineros estaban convencidos de estar con su campamento en territorio chileno. No obstante que Martinic,  en junio de ese año, había enviado antecedentes de sobra donde demostraba  que el límite lógico y negociable, era aquel que dividía el Laguna del Desierto en dos.  La parte norte chilena y la sur argentina.  La historia dice  que gracias a nuestros “hábiles” negociadores lo perdimos  todo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hoy, Mateo Martinic está pidiendo mayor presencia  en lo que denomina “Nuestro Oeste”. Ello porque son los territorios donde están ubicados  los hielos del Campo Sur.  Es imperativo seguir el camino de penetración hacia la Península Staines y después hasta  el Fiordo Peel en una primera etapa.  Como lo hemos reclamado las organizaciones sociales de Puerto Natales en muchas reuniones y  petitorios.  Han sido veinte años  de diálogos vanos con autoridades,  preocupadas de cuidar el cargo y ser buzones del  burócrata  del nivel central.  En materia de  soberanía presencial sólo podemos mostrar Puerto Edén, que como pariente pobre de un  nuevo rico, mejor esconderlo.