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DESDE MI BALCON NATALINO: EL SINDROME DEL PERRO MUDO

 

Escribe: Ramón Arriagada

 

 

 

Sus  defensores dicen  que el sistema de libre mercado es  válido cuando la competencia es sana y quien recurre como comprador   tiene opciones para elegir.  Además agregan  que la decisión debe  estar sujeta a una buena información.  La competencia desleal, aparece cuando actores del mercado aprovechan  por presión y con  mentirijillas legitimar sus actuaciones en desmedro de otros, dañándolos.

 

 

 

En este orden de cosas, los magallánicos, hemos sido demasiado tolerantes en aceptar distorsiones del mercado.  Aceptamos sin grandes protestas  cuando LAN absorbió  a Ladeco y nos quedamos con menos opciones para salir de esta región-isla ;  aceptamos entusiasmados la llegada  de dos de las grandes cadenas de supermercados,  permitiendo que  el Líder y Unimarc generaran un duopolio que ha resultado mortífero para el pequeño y mediano comercio establecido;  seguimos aceptando un sistema de Zona Franca amurallado,   que con el tiempo  ha segregado al comercio de afuera .

 

A los natalinos,  la autoridad en su afán de salvaguardar los intereses de los favorecidos por el sistema, nos quiso convencer, que  por las grandes posibilidades otorgadas por el turismo nosotros no necesitábamos leyes de excepción territorial.  Los resultados están a la vista.  Territorios vacíos, incapaces de retener población, la negación de la llamada  “Soberanía por Presencia”, antecedente que puede ser fatal, ahora que se nos viene la  continuación  del diferendo por el Campo de Hielo Sur.

 

¿Fue ceguera,   exceso de  “yes men o  economía de la verdad?.

 

Sin querer  me he metido en temas  donde está en juego la moral de la autoridad respecto del sometimiento cómplice de sus dirigidos.  ¡Oye Moncho tu que escribes en el diario, ya es hora que denuncies a quienes están sinvergüerceando!  Y te dejan caer una lista interminable de sujetos y circunstancias. Piden no revelar su identidad.  Denotan un grado evidente de censura social. Esto me lleva  a corroborar que en Chile la libertad  de opinión está cercenada.

 

Sufrimos el llamado Síndrome del Perro Mudo;  actitud muy humana,  ya considerada en  los escritos santos y bíblicos.  Dicen que es grave, cuando aquellos informados  o revestidos  de autoridad, debiendo levantar la voz, se callan por falsa prudencia y permiten así, “que lobos rapaces se introduzcan en el rebaño”.