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DESDE MI BALCON NATALINO: POR LOS TERRITORIOS DEL BURNEY

Escribe: Ramón Arriagada

 

Recién los magallánicos estamos escuchando de los vastos y despreciados territorios ubicados en el Archipiélago Patagónico. Ahí un lugar llama nuestra atención; en los mapas lleva por nombre  Península  Muñoz Gamero.  Son los hermosos cerros nevados,  que los natalinos podemos observar, desde las partes altas de nuestra ciudad, hacia el poniente y bien al fondo.

 

 

 

El siempre inquieto Penchi Buzolich, profesor y naturalista,  un D’Agostini en nuestros días, me enseñó un día diáfano a ubicar la figura altiva del desconocido Monte Burney, descrito en derroteros de nuestra Armada como una alta cumbre “a 1750 metros de elevación cubierta de nieves perpetuas; pero, su cima  es raramente visible”.  Es posible no se deje ver por esconder oscuros y destructivos  propósitos.

 

 El “Burney” es un volcán,  junto al  “Reclus” (arribita del Paine)  y el “Hudson” (Chaitén),  dicen los vulcanólogos, forman el cinturón de fuego de la Patagonia.  El imponente volcán  está en la Bahía Muñoz Gamero.  Por el poniente la península del mismo nombre, está bañada por el temido Canal Smith, tumba de incontables barcos que  en su navegación desde y hacia Punta Arenas,  tuvieron el infortunio  de enfrentarse  a sus  quebrados  recovecos.  Ahí quedaron para siempre el “ Moraleda”,  el vapor alemán “Louise”,  el “ Hermia” ( 1887), el inglés  “Hazel Branch”,  el sueco “ Magda” y  en  1965 el chileno “Recreo”. 

 

El ver en el  Paso Shoal el gran mercante norteamericano “Santa Leonor”, lanzado violentamente sobre la costa es un espectáculo sobrecogedor. Desde sus bodegas fueron “raqueteados” alimentos para finos paladares, vendidos a bajo precio, que hicieron las delicias de los natalinos en el año 1968.

 

Esa parte de nuestro territorio, tiene historias humanas dramáticas de poblamiento.  Tumbas en sus orillas de mar y bahías,  hablan de  encuentros violentos entre indios alacalufes con cazadores de lobos marinos y nutrias.  Hay fuentes inagotables de fuerzas geotérmicas que vienen de la base ardiente del gran “Burney”; en el futuro transformable en atractivos lugares para el turismo termal.

 

Resulta, por tanto humillante, para este regalo de la naturaleza, que el Estado de Chile se haya desprendido de  55  millones de pesos para  iniciar un estudio de sus potencialidades.  Los dineros otorgados,  son equivalentes a lo que va a gastar un  nuevo rico, este fin de semana, para celebrar los 15 años de su simiesca e histriónica hija,  en la capital  de este lindo país con vista al mar.