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DESDE MI BALCON NATALINO:¿QUÉ NOS ESTÁ PASANDO?

 Escribe: Ramón Arriagada

 

Siempre me ha llamado la atención la poca coherencia de la naturaleza humana.  Ante cualquier comportamiento  es posible mostrar una conducta diametralmente opuesta.    Escribía hace poco, que mientras en Magallanes  a las bebidas alcohólicas se les atribuye beneficios para combatir el frío, en la zona norte de Chile se bebe en exceso para combatir el calor.

 

 

 

En la Mina San José, los mineros atrapados en lo más profundo e inhóspito de la montaña, demuestran en sus mensajes salidos  al exterior,  una ganas locas de seguir viviendo. Saben que regresarán a la superficie y serán héroes nacionales por unos pocos días, después volverán a sus carencias.  Uno de ellos, ya carcomido por la silicosis, se desempeñaba como taxista en Copiapó, tuvo que volver a la mina porque en el hogar se habían embarazado sus dos hijas solteras. 

 

Cuando leo las circunstancias de los suicidios del fin de semana en Magallanes.  En días de demostraciones categóricas de deseos de vivir de un grupo de seres humanos en el otro extremo de Chile;  no puedo dejar de  plantear las siguientes interrogantes:

 

¿Cuáles son las razones que  nuestra comunidad magallánica, esté generando  tantos individuos  que se consideran muertos emocionalmente?.   Jóvenes  buscando una gratificación después del suicidio,  porque  no han podido integrarse  a una sociedad de mezquinos.   ¿ Cuántos de nuestros viejos se  autoeliminan silenciosamente al no ser considerados por lo demás?. 

 

¿Acaso Contanza Pérez Barría, joven natalina no cayó en el torbellino envolvente de los solventes, porque nadie le quiso entregar las armas para sobrevivir en esta sociedad nuestra  que tiene como  religión la exclusión? .  A ella también se le debe agregar al listado de suicidas.  Si rigurosamente consideramos el suicidio como alivio del sufrimiento, no sería razonable pensar que muchos de nuestros jóvenes bajo los efectos del alcohol, que mueren violentamente en accidentes, han buscado egoístamente autoinmolarse.

 

  Sólo lo que es medible se puede discutir.  Chile  registra una frecuencia media anual de 10.8 suicidios por cada 100 mil habitantes;  Suecia tenía  17 por cada  100 mil;  lo de Japón con sus niños  y jóvenes  obligados a ser competitivos, el suicidio era motivo de preocupación mundial con una tasa de 24 suicidas por 100 mil habitantes al año. Nosotros  en Magallanes cinco  suicidas en una semana.

 

¡ Qué sociedad estamos generando,  donde muchos con los cuales convivimos , más que querer morir, lo que quieren es desaparecer!