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ENTRE PILLERIAS, VIVEZAS Y CORRUPCIONES

Domingo  último en Puerto Natales, un día  lluvioso, de esos para cantar como cabro chico, “que llueva, que llueva, la bruja está en la cueva”, total había una buena razón  en el fútbol para hacer vida de hogar.   Los albos del Colo-Colo se enfrentaban  a la oncena de la Universidad de Concepción;  partido simpático, al menos para mí, he estado últimamente en dicho hermoso recinto presenciando partidos con no más de 2.000 espectadores. Pero el domingo estaba el “Colo” y  el recinto deportivo estaba repleto,  en cantidad  casi igual a los habitantes de Puerto Natales.

Para el recuento, lo destacable,  la pillería de Jean Meneses, que fue capaz después de una contorsión y piscinazo, engañar al árbitro y posibilitar la marca de una falta en el área rival, obtener el penal para su equipo y el gol del triunfo para la Universidad penquista. El jugador autor de la estafa futbolística declaró posteriormente, “ En el segundo gol nuestro, a mí  (Oscar) Opazo me toca y uno tiene que aprovechar dentro del área que a los delanteros no nos pueden tocar. Hay que tener viveza, me dejé caer”.

Analizando dicha conducta desde el punto de vista sicológico, Jean Meneses en fracción de segundos emitió una conducta, extraída  desde el repertorio  conductual de su aprendizaje,  que al emitirla le traería éxito, por lo tanto, obtendría un premio.  En el lenguaje común  es el mecanismo que funciona en instancias de una viveza o pillería. El obtener el máximo de ventajas de una transacción social  o económica perjudicando a otro; conducta no enseñada sistemáticamente en el hogar, sino aprendida en forma refleja del mundos adulto,  donde culturalmente está legitimada y aceptada.

 Coincidente con lo anterior,  en el mundo de los negocios se  reitera que la actividad comercial es una guerra, donde sobrevive el más apto, donde todo  está permitido;  eres confiable hasta mientras no te sorprendan y castiguen por violar las reglas que el Estado ha impuesto para regular el libre mercado.  Ese día domingo, el jugador, engañó a quien debía haberlo castigado por sus artimañas anti-juego limpio,  que  para colmo, lo premió.

No puedo dejar de relacionar el esquema descrito, en un campo de fútbol competitivo, con lo sucedido con algunos usuarios de leyes de excepción comercial entregadas en nuestra Región, sobre todo,  en la última causa de ilícitos tributarios  ocurrido en la ciudad de Porvenir, lista para ser sancionada  por estos días. Es una larga lista de vivezas  para lograr beneficios de un Estado que a costa del erario nacional entrega facilidades para desarrollar empresas en la Región.  Sumemos a lo anterior la cantidad de ilícitos en contrabandos de cigarrillos y electrónica proveniente  de la zona franca de Punta Arenas, recinto sostenido por  las granjerías  de liberación de impuestos, para permitir una mejor vida a los habitantes de una Región donde la sobrevivencia es difícil.

Todo confluye para pensar que la conducta errática de los ciudadanos  frente al  bien común tiende a incrementarse - las vivezas y pillerías - hacen tambalear la convivencia nacional.  El Fiscal Nacional, Jorge Abbott señala en un diario de la tarde del lluvioso domingo que :  los delitos económicos aumentan 44 % entre  2014 y 2017, además que causas por corrupción se incrementaron  en un 18.8 % en igual período. Pero a la vez, la Fiscalía Nacional, señala lo  poco  efectiva de la legalidad  para castigar casos de corrupción, ante lo cual también crecen la cantidad de causas archivadas. Así y todo, el año pasado  por delitos económicos y tributarios  3.500 personas  fueron condenadas.

En el recuento me quedo con la máxima de un viejo profesor, quien nos insistía, “ Jovencitos, no todo lo que  se enseña, merece ser aprendido “